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Revista de Literatura Mexicana Contemporánea

José Ramón Alcántara Mejía

Universidad Iberoamericana

“El teatro de los márgenes y los márgenes del teatro: Quién baila mambo, de Jesús González Dávila y el teatro mexicano de fin de siglo”

          En este trabajo la obra en cuestión se analiza como paradigma de una forma de hacer teatro en México que ocurre la finalizar el siglo XX. Por una parte se encuentra un proceso de búsqueda por lo específicamente teatral, o “teatralidad” del teatro, independientemente de su estructura literaria o incluso temática, fenómeno que si inicia con la llegada al país de las vanguardias teatrales europeas y anglosajonas durante los años sesenta,  setenta y después.

            Por otra parte, hay una recuperación como locus teatral de los temas que predominaron en la cultura popular de los años sesenta: la vida en los márgenes de una sociedad en transición a la modernidad, con la diferencia de que en el nuevo teatro el marco de referencia es la Postmodernidad y, por tanto, el rasgo que lo define no es tanto la crítica social como la ironía.  Así pues, se trata de un teatro que continúa su trayectoria de autodefinición como forma artística en los márgenes entre teatro y “texto” (en el amplio sentido que le da Lotman a la palabra), y que al mismo tiempo retorna a los temas de la marginación social pero desde los márgenes de una condición postmoderna, como le llamara Lyotard.

            De esta manera, mi propuesta intenta establecer las características de este teatro a partir de la obra de González Dávila, en particular desde una de sus últimas obras, aparentemente escritas al finalizar el último siglo.


Ignacio Armada Manrique

Universidad San Pablo y Duke University en Madrid

Emiliano González y su Casa de horror y de magia (1989)

Casa de horror y de magia es uno de los volúmenes publicados por el escritor mexicano Emiliano González en la década de los ochenta, una época rica en manifestaciones de la relación entre medios de creación literaria y fórmulas cercanas a la cultura popular. En este sentido, la obra de Emiliano González en general, y esta obra en particular, ofrecen un caso atípico dentro del espectro de la escritura literaria latinoamericana e hispana.

Durante las últimas décadas, ha sido frecuente la aproximación al estudio del género de fantasía en la literatura en lengua española bajo las denominaciones de “realismo fantástico” y “realismo mágico”, nomenclaturas que han designado frecuentemente obras de gran alcance y reconocimiento académico y crítico (desde Cortázar hasta Juan José Arreola, pasando por Borges, Alejandro Jodorowsky o Felisberto Hernández), y otras en formatos más livianos o intrascendentes, pero que de cualquier forma quedaban circunscritas a un entorno que se ha querido entender como la expresión, en este tipo de géneros, de una sensibilidad predeterminada de raíz étnico-cultural. Sin embargo, casos como el de esta obra permiten hacer análisis más abiertos y plurales, tanto del género literario de referencia en las últimas décadas, como de la aproximación que las culturas en español hacen al mismo. No podemos olvidar que, por razones originarias de carácter político-social, estos temas y motivos han gozado de una mayor tradición en Latinoamérica que en la misma España, que por lógica debiera haber sido en el XIX el cauce natural.

Casa de horror y de magia entronca directamente con los antecedentes europeos de la fantasía terrorífica y del decadentismo en su versión más imaginativa. Títulos como los Cuentos fantásticos de Darío nos recuerdan que dichas claves ya fueron experimentadas en la literatura latinoamericana desde inicios del XX, y ejemplos no faltan, desde la literatura mexicana (Amado Nervo) hasta la argentina (Leopoldo Lugones y Las fuerzas fatales), pasando por muchas otras. De hecho, es entonces cuando se abren vertientes diversas, que se relacionan tanto con la narración decadente y modernista (los antes citados) como con el relato de misterio y metafísica (la literatura bonaerense de La Florida, inmediatamente posterior), e incluso con una formulación plenamente latinoamericana: el mejor ejemplo tal vez sean los Cuentos de amor, de locura y de muerte del uruguayo Horacio Quiroga, que, no en vano, tenía en Edgar Allan Poe a su maestro confeso, no sólo en el terreno de lo imaginario, sino en el de la creación en el ámbito del relato breve. Una interpretación apresurada de este fenómeno significaría identificar directamente estos hechos con el vasallaje de unas literaturas nacionales a otras, cuando es en realidad la constatación de que determinados cuadros de sentires y sensibilidades artísticas son coetáneos en períodos determinados de la Historia de la Literatura Occidental, y que responden a impulsos semejantes en lugares distantes.

En esta recopilación de relatos, Emiliano González acude a las fuentes del imaginario fantástico contemporáneo, que se construyen sobre varios pilares: la novela gótica británica, el romanticismo negro desarrollado en Europa lo largo del siglo decimonónico, el decadentismo (francés, británico, pero también, y no en pequeña medida, español y latinoamericano) practicado como ejercicio de trasgresión sociocultural y de escapismo en años de industrialización, la ghost-story inglesa, los autores que preludian lo que se ha dado en llamar la “corriente materialista” del terror en la literatura del XX, así como secciones de la creación que resultan colaterales a los mismos –la fantasía con toques de ficción especulativa o el erotismo, constituido desde finales del XVIII como uno de los aspectos que evidencian la apertura de la imaginación en el ser humano de nuestra era–.

       Los cuentos de Emiliano González suponen en realidad un recorrido condensado por los lugares comunes de todas estas marcas de estilo y de recursos temáticos, a los que tampoco son ajenos usos propios de la literatura castellana desde la Edad Moderna, que se han incorporado a los procedimientos de los narradores de fantasía de todas las latitudes. Los textos incluidos en Casa de horror y de magia evidencian el afán por realizar un ejercicio de acopio y ejecución de las claves básicas del género, fuertemente vinculado a literaturas foráneas, pero a un tiempo localizado en el pathos mexicano y latinoamericano, e incluso en la visión personalísima que Emiliano González tiene de dichas claves. Por ello, constituyen una excepción que está plenamente integrada en la tradición literaria del género, al tiempo que no desdeña la herencia aportada por escritores de su mismo idioma y latitudes, y sin embargo se alza como expresión de una vía en solitario de creación que pretende casar unas tendencias y otras, y establecer nuevos márgenes de referencia. 


José Avila Cuc

New Mexico State University

La intertextualidad temática en la narrativa de Ignacio Solares

       El escritor mexicano Ignacio Solares (Ciudad Juárez 1945) inició su incursión en las páginas de la literatura mexicana como dramaturgo. Desde 1975 no ha dejado de escribir. Dramaturgia, cuento, novela y lo que se podría considerar un pequeño ensayo sobre la historia de la psicología (Carta a una joven psicóloga) forman parte de los géneros que ha cultivado.  Sin embargo, como todo autor es víctima de sus fantasmas: hilos temáticos que se repiten una y otra vez dentro de su basta producción literaria. En este trabajo se propone analizar esa intertextualidad temática dentro de la narrativa del autor. Para ello se divide en tres bloques: "la neonarrativa de la Revolución mexicana", "la transgresión al concepto de temporalidad" y "Realismo existencial". Este último, en otros tres subtemas: el alcoholismo, la religión y el sentimiento de culpa. El ensayo pretende abarcar desde el primer libro de cuentos: El hombre habitado (1975), hasta su última novela corta El espía del aire (2001).


Mary F. Ayala

 Eastern New Mexico University

A través de los ojos de ella, antología de Brianda Domecq

        Uno de los sectores más vibrantes y productivos de la literatura mexicana de las últimas décadas ha sido la literatura de autoras mexicanas.  Las obras de las escritoras de México no sólo se han producido a un ritmo sin precedentes, sino que se han publicado y distribuido para ser acogidas por un público cada día más grande y entusiasta.  La antología de Brianda Domecq,  A través de los ojos de ella, es una colección de dos volúmenes de cuentos escritos por una variedad de escritoras mexicanas contemporáneas.  Esta ponencia se va a enfocar a la selección y organización de la antología, las autoras incluidas, y su valor para el estudio de la literatura de la mujer mexicana.  Se ofrecerá, además, un breve análisis de algunos de los cuentos representativos que se encuentran en estos volúmenes.


Pablo Brescia

 University of Texas at Austin

Arreola frente al espejo o la formación del escritor

          Juan José Arreola siempre se consideró una especie de espejo atravesado por las más variadas corrientes culturales. ¿Cómo se constituye el cristal de este espejo? Esta ponencia, en homenaje a uno de los grandes renovadores de la prosa no sólo mexicana sino hispanoamerica del siglo XX, intenta hacer un recorrido por los materiales vivenciales y literarios que formaron al Arreola escritor, intentando elucidar los elementos que conforman su poética narrativa, sobre todo en su período de escritura más prolífica: 1940-1965. Hacia el final, el trabajo se plantea como interrogante el paulatino silencio literario (escrito) en Arreola.
 


Juan Bruce-Novoa

University of California at Irvine

La errancia intertextual como discurso metaliterario

         En su libro de ensayos, La errancia sin fin, Juan García Ponce enuncia su concepto de la literatura como discurso polivalente en el cual los autores se funden y se pierden en el espacio anónimo de la literatura.  En su propia obra, desde el principio ha empleado la intertextualidad para crear lo que él llama homenajes—parodias diría la crítica—a sus autores favoritos en los cuales funde su literatura con la de ellos.  Simultáneamente escribió ensayos sobre los mismos autores para explorar sus obsesiones literarias.  El resultado es un juego de lecturas de textos realizadas como textos en sí que luego a su vez requieren otras lecturas intertextuales para comprender las metas del discurso.  Aun más, las lecturas actualizan el espacio mismo como experiencia vital necesaria para convertir el objeto de arte en objeto estético.  Propongo mostrar que García Ponce pone ensayos de Maurice Blanchot y Georges Bataille a dialogar para definir su propio sentido de lo sagrado en el arte.  Luego mostraré cómo utiliza el género de la ficción para abrir un espacio en el cual sus lecturas paródicas de obras de ficción de ambos autores franceses aparecen dentro de una de sus propias novelas, yuxtapuestas a obras de Robert Musil, Rilke y Cesare Pavese para permitir que unos corrijan a otros en el proceso de la errancia narrativa en busca de lo sagrado.     


Mario Calderón Hernández

Benémerita Universidad Autónoma de Puebla

Poesía y algunos lenguajes literarios en la generación de los cincuenta. 

       Es probable que la literatura sea importante para la cultura porque, como pensaba Aristóteles, es imitación de la naturaleza; por eso posee la esencia de la vida: el juego de imágenes y semejanzas. La semejanza determina la correspondencia de los sonidos para constituir el ritmo y, en el caso de la poesía tradicional, la rima, y de manera simultánea, el principio de imagen y semejanza se localiza en el lenguaje figurado que se estructura mediante analogías ya que el pensamiento se elabora por asociaciones. En este juego de semejanzas y correspondencias, un poema equivale a un término lingüístico, a una palabra: el mensaje es el significado y la estructura constituye el significante con ritmo y con posibilidad de luz u obscuridad. Un poema corresponde a una palabra, porque el poeta, al crearlo, desea encerrar en el texto un tema: amor, soledad, muerte, etc. para que el pueblo lo memorice y cada vez que una persona quiera referirse al amor, a la soledad o a la muerte, recurra a un poema como a una fórmula o como a una palabra única, colectiva y universal. En México, por ejemplo, cuando el pueblo conmemora alguna fiesta nacional y requiere hablar de la patria recurre al poema “Suave patria” de Ramón López Velarde; el día de la madre se declama “El brindis del bohemio” de Aguirre y Fierro y cuando se hace una declaración amorosa aparentemente imposible se recuerda el poema “Nocturno a Rosario” de Manuel Acuña.  Un poema corresponde a una palabra para un macronivel o una realidad magna. Por esta razón, el hombre se dirige a su Dios a través de fórmulas, macropalabras llamadas oraciones que, en realidad, son poemas. Existe el “Padre Nuestro” como fórmula de petición; “el Credo” como fórmula para ratificar la Fe, etc.  Supongo que la poesía intenta encerrar lo etéreo en el lenguaje poético. Ese intento puede consumarse de varias maneras que corresponden a diversos tipos de lenguaje literario: a través de alegorías, de emotividad y de figuración empleando imágenes y metáforas  y, sobre todo, considerando simplemente que el discurso literario imita la vida diaria.   La palabra poesía, según Corominas, tiene por raíz el término griego “póiesis” que significa “creación”, por tanto, considero que se trata de un producto de la creatividad del hombre, pero al propio tiempo conserva todavía el ímpetu y la esencia del Big Bang o del momento de la creación del universo que aún continúa produciendo ondas porque la evolución es constante. Poesía es sinónimo de vida, por esa razón Bécquer alguna vez le dijo a una mujer “poesía eres tú”.

       Los humanos percibimos intensamente ese ímpetu de la creación, sobre todo, en el instante del orgasmo y cuando nos encontramos en el estado de inspiración poética. En ese momento, como pensaba Ezra Pound, el poeta se transforma en antena de la sociedad y es capaz de percibir el tono y los sentimientos del pueblo, lo mismo que los efluvios vitales, esto es el aliento del origen; como se pretende  en los siguientes fragmentos:

       “Olas, verdor, cielo y morenez en corazón y plexo me incitaron locura, hálito del origen.

       Me he referido a la poesía porque el género poético es la esencia de la literatura pues en el fondo todos los discursos literarios contiene la poesía. En la poesía escrita por los poetas denominados por Arturo Trejo como de “la generación de los cincuenta”, por haber nacido en esa década. Se advierten, con cierta claridad, algunos tipos de lenguaje poético: el propio de la primera etapa del surrealismo cultivado entre otros por Baudelio Camarillo; el surrealista de automatismo derivado de Los trabajos del poeta de Octavio Paz recreado principalmente por Eduardo Milán; el neobarroco de Julio Eutiquio Sarabia y otros; el connotativo con base en la tensión emotiva de Arturo Trejo, Rolando Rosas y José Francisco Conde; el fundamentado en el epigrama, la ironía y lo cotidiano de Héctor Carreto y Ricardo Castillo; y el lenguaje que se construye principalmente con términos que nombran elementos de la naturaleza: este representa por lo menos una faceta de Herman Efraín Bartolomé, Vicente Quirarte, Silvia Tomasa Rivera, etc.

       Por supuesto, existen muchos otros lenguajes; pero este trabajo es sólo un acercamiento.


Eduardo Cabrera

 Texas Tech University 

Reflexiones sobre las condiciones de la industria textil en México y las consecuencias de la globalización en la obra Las máquinas de coser, de Estela Leñero. 

            En la obra Las máquinas de coser (1986), Estela Leñero realiza una descripción exhaustiva de las condiciones de trabajo que se pueden encontrar en la industria textil del México actual.  Eso lo hace basándose en la profunda investigación que realizó en el mismo campo de trabajo.  Esta pieza teatral nos permite reflexionar no solamente sobre la situación por la que atraviesan los trabajadores sino también acerca de las consecuencias implícitas de la globalización.

Los conceptos fundamentales que se desarrollan en esta obra se encuentran elaborados en el trabajo investigativo El huso y el sexo: la mujer obrera en dos industrias de Tlaxcala, en el que Leñero destaca la condición de opresión que sufre la mujer a consecuencia de su propio género: “La mujer guarda una posición de dependencia, de marginación y de subordinación con respecto al hombre y a la sociedad en su conjunto.” (5) 

La situación de la mujer está presentada como evidentemente diferente a la del hombre.  En el estudio investigativo citado, la autora considera la diferencia sexual como el elemento fundamental para ubicar a los hombres y mujeres dentro de la clase obrera.  Se supone, señala la dramaturga, que existe una diferencia significativa entre ser mujer obrera y ser hombre obrero (2).  Para Leñero la mujer no es una víctima más, como consideraría el marxismo ortodoxo, sino que hay que tener en cuenta que la mujer se proletariza como grupo específico en relación al hombre.  Y cita a Antoine Artous cuando señala que “su destino de mujer la persigue incluso en el trabajo.”

Para analizar el tipo de opresión que se ejerce sobre las trabajadoras, se considera en este estudio la función que ejercen algunos de los motivos más significativos dentro de la obra.  Este trabajo se contextualiza dentro del período caracterizado por la globalización de la economía.


María Elisa Christie

Universidad de Texas en Austin

La preparación de la comida en Como Agua para Chocolate de Laura Esquivel: O, la cocina desde una perspectiva de la ecología política feminista.

   Mii trabajo de campo sobre la preparación de la comida en el valle de México se inspira en Como Agua para Chocolate de Laura Esquivel y los años que viví en Xochimilco —¡siempre de fiesta!— donde no queda duda que la comida es un hilo que teje las relaciones sociales de la comunidad y donde no se puede disputar la importancia de la señora que sabe hacer una buena cazuela de mole o de arroz.

      Explorando las tradiciones en la comida desde el marco teórico de la ecología política feminista un enfoque dentro de la especialización de ecología cultural en el campo de la geografía, mi investigación incluye una aproximación a cuestiones de género, a la naturaleza, y a la identidad cultural basada en la experiencia y vida cotidiana de las mujeres en tres comunidades semi urbanas—Xochimilco, Ocotepec, y Tetecala—con raíces en la cultura nahua prehispánica.  A pesar de las constantes transformaciones en los paisajes y los estilos de vida como resultado de las presiones tanto locales como globales a través del tiempo, la comida tradicional se mantiene como un sitio de resistencia cultural y la cocina un espacio donde los conocimientos culturales se transmiten de mujer en mujer a las nuevas generaciones.  Mi trabajo incorpora algunos conceptos de las ciencias sociales sobre la reproducción social, de las críticas feministas a las ciencias naturales que buscan incorporar el conocimiento logrado en el proceso de vivir, y del concepto de embodiment  o corporalización de la antropología médica.  Trato de aproximarme a las relaciónes sociales y de sociedad/naturaleza a través de la preparación de la comida.

     Mi ensayo entreteje el texto de Laura Esquivel con las palabras y las experiencias de algunas mujeres en tres pueblos del centro de México hoy día.  Exploro el conocimiento y las narrativas de las tías, las abuelas, y las comadres así como sus prácticas que llevan unos platos exquisitos a la mesa para el deleite de su familia y su comunidad.  Como en la novela de Laura Esquivel, la sazón va mucho más allá de la combinación de ingredientes para captar algo de la esencia de la cocinera misma.


Laura Díaz

Escuela de Extensión en Canadá (UNAM)

La literatura mexicana contemporánea cobra vigor en el café velada en Canadá

   La  acogida de la literatura mexicana contemporánea en el ámbito dinámico del café velada, que tiene lugar en Canadá ante una audiencia multilingüe es una experiencia vivificante. El marco especial de esta actividad nos permite ver cómo se relaciona la gente, de un modo original, con las obras literarias de autores mexicanos; cómo las perciben, las comentan en español y las aprecian. A través de este encuentro único con la literatura, de un público lector profano, de origen inglés o francés en buena parte, que comparte la experiencia de comentar las obras seleccionadas, publicadas en décadas pasadas*, llega a generarse, a corroborarse y a ampliarse, una dinámica comprensión de algunos aspectos de la cultura mexicana. 

   Mi presentación ofrece una reflexión sobre la compleja red de las diversas relaciones que, consecuentemente, se crean, incluyendo las que se dan entre los autores seleccionados, los lectores y las obras mismas. Todas estas relaciones adquieren una dimensión particular debido a que el café velada es abierto al público. Así, la apreciación inicial de una obra por parte de los lectores, se transforma gracias al hecho de estar participando en una valoración de grupo. Porque en este procedimiento subjetivo y fructífero surgen temas específicos, tópicos, estilos, idiosincracias, expresiones lingüísticas, etc.. Queda, además, la motivación para profundizar en la obra de un autor. Éste adquiere, casi que inesperadamente, un público de lectores de muy diverso bagaje cultural. Y en la aproximación  a las obras mismas cuentan las miradas que auscultan su contenido cultural.

    Mi propósito es, entonces, exponer los aspectos más importantes del estudio de la literatura de autores mexicanos en este contexto, poniendo de relieve la original contribución a la difusión de la cultura mexicana que se logra a través de la experiencia del café velada.

*Las obras en referencia, son:

1. PONIATOWSKA, Elena, "Querido Diego, te abraza Quiela", 1978

2. CARBALLIDO, Emilio, "Fotografía en la playa", 1984

3.  MASTRETA, Ángeles, "Arráncame la vida", 1985

4. MOLINA, Silvia, "Como agua de lluvia" 1989

5. CELORIO, Gonzalo, "El viaje sedentario" 1994

6. CLAVEL, Ana, "Los deseos y su sombra", 1999

7. FUENTES, Carlos, "Los años con Laura Díaz", 1999

8. LEÑERO, Vicente, "La vida que se va", 1999

9. PEÑA, Margarita, "La vampiresa de Dakota" 2000

10. TENORIO, Miguel Ángel, "Instantáneas de la ciudad", 2001


Alejandro Espinoza

Universidad Iberoamericana

Tradición y ruptura en la obra Porque parece mentira la verdad nunca se sabe de Daniel Sada.          

Esta ponencia tiene como intención establecer una marco de análisis que inserte a la novela como continuadora de una tradición en las letras mexicanas, a la vez que establece los parámetros para visualizarla en un marco de rupturas que surgen al interior  de dicha tradición.

 Como primer vértice de análisis, se tomarán en cuenta los aspectos formales de la obra, en el sentido de que su construcción obedece a procedimientos formales (tradición) de estructura y de una visión histórica de la novela como forma literaria, a la vez que una visión histórica de la novela mexicana en sí. Tomando en cuenta el carácter estructural de la misma, dirigiré mis estudios hacia las tendencias tradicionales que dieron pie a su formación (características que van desde una visión aristotélica de la forma estética literaria hasta la generación de personajes y escenarios que establecen correspondencias con otras obras literarias de la misma índole) y a su vez analizaré el modo como el autor establece una ruptura de las nociones estéticas de la novela mexicana, tomando como punto de partida, precisamente, esa formación tradicional de la novelística mexicana, lo cual puede apostarse como una continuación, y a la vez como un rompimiento con dicha tradición.

La base de la tesis anterior tiene que ver con aspectos tanto de la formación académica del autor, como del espacio geográfico que formó parte de su vida e inserta en el universo de la obra. Es aquí donde nace la ruptura, ya que la cosmovisión del mexicano que reproduce el autor surge de las correspondencias establecidas de su experiencia de vida en un ámbito geográfico específico, que viene siendo la región noroeste del país (incluyendo la frontera), y que marca la pauta de diferenciación con otras novelas mexicanas de la misma naturaleza e intención. Se utilizarán ejemplos de dichas novelas (Palinuro de México, por ejemplo) para clarificar dichas distinciones.  

Finalmente, se propone un análisis estructural de la obra, identificando los procedimientos de construcción que el autor utiliza, tales como la versificación y el manejo de pausas y/o puntuaciones arrítimicas, que vienen a establecer al autor como un experimentalista cuya base de estudio se encuentra al interior de la tradición clásica de la narrativa y la estética literarias.  


Mario Martín Flores

San Diego State University

Una estética de la ausencia en No me verán llorar de Cristina Rivera Garza

       La novela presenta el hospital psiquiátrico porfiriano de La Castañeda como sinécdoque de México y como escenario terminal del reencuentro de Matilda (activista, enfermera, prostituta, actriz y paciente) y a Joaquín Buitrago (anarquista, morfinómano y fotógrafo de prostitutas, de alienadas y de lo inmanente, de lo ausente). Los escritos de Matilda son sancionados por provenir de una zona de peligro donde la razón claudica. El desamparo existencial del decadente Buitrago consiste en ver sin ser visto, lo que constituye su ética y su estética. Es novedoso cómo un personaje casi transparente, apenas visible desempeña el papel coprotagónico, es responsable de articular la temática, la tonalidad y la estructura narratológica. Buitrago es el escritor-lector buitre que espera sin ser visto a que el mundo llegue a su desenlace, a sus despojos para proclamar la permanencia de lo fugitivo.  La voz narradora reduce la locura y la decadencia finiseculares a una estrategia lingüística, no menos ficción y no menos documental que la novela. 

      El relato alude a la vuelta de siglo, la Revolución de 1910, el agrarismo, la vida urbana, la modernidad, sólo para eludir toda referencia factual histórica, enuncia los sucesos del orden público para evidenciar lo desfamiliarizado y ajeno del inframundo de los decadentes, proletarios, de las mujeres, las prostitutas y todos los ausentes de razón, de voluntad, de justicia y progreso. No me verán llorar se debe inscribir dentro de la literatura de la diáspora mexicana como expresión fundacional que no busca, sino que cuestiona la legitimidad de su origen. Es la confirmación de lo proteico del texto, en que sólo la palabra es el espacio de residencia. La identidad se representa como acto performativo. Es un transcurrir y un transcurrirse que pasa desde el entusiasmo por el viaje hasta la cancelación del retorno a la Papantla original y la búsqueda de espacios alternativos como permanencia periférica; el transcurrir, el tránsito son la meta. No hay proyecto, ni evolución, el cambio no es parte de un proceso o devenir, sino como fluidez, como performance o actuación efímera. No me verán llorar es proclive a lo fronterizo, escribe en los márgenes de dos siglos, del cuerpo, de la moral, de la razón, del canon y de la ciudad capital. Es palimpsesto de los discursos miméticos pseudorrealistas con que se narró la mexicanidad, es el reverso de Santa y de su estirpe interminable de ficheras sentimentales, de la novela de la Revolución, es el anverso de la novela histórica, de la narrativa urbana. Cobra gran importancia el discurso del cuerpo y la salud, como metonimia de la condición postmoderna nacional y como metonimia del texto narrativo mismo. La reducción del individuo a una corporalidad confinada está presente en esta novela, deconstruye todo lo escrito, contado o fotografiado con el ejercicio de la imposibilidad del texto, como un deseo postergado, anulado por la búsqueda misma. Lo importante es el transcurrir del texto, no la ejemplaridad o logicidad de su desenlace.


José Manuel García

New Mexico State University

El aforismo literario mexicano.

     Esta ponencia se divide en dos partes: la primera se refiere al marco general y teórico del concepto de Aforismo. Tal concepto se va recreando a partir de su contraste con otros subgéneros que se relacionan tradicionalmente con el Aforismo, la Máxima, el Axioma y sobretodo, el Proverbio. Una propuesta mía es que, en contraste con el Proverbio (por ejemplo), el Aforismo no es anónimo, al contrario, tiene origen de autor y casi siempre es un fragmento, verso o cita de un determinado autor. Tal fragmento aforístico se convierte con el paso del tiempo en Aforismo. Este concepto básico me permite utilizar ejemplos de la practica del aforismo en la literatura mexicana contemporánea, sobre todo del ensayo y de la poesía. El aforismo por otra parte, también es un subgénero que se practica por sí mismo, y esto lo incluyo (con sobrados ejemplos) en mi trabajo. La segunda parte de mi trabajo es mostrar una docena de ejemplos aforísticos mexicanos, estudiando técnicas y contenidos en cada ejemplo.


Víctor Gil Castañeda

Universidad de Colima

Teatro del absurdo en la obra Jubileo, de José Ramón Enríquez.

          En el nuevo teatro mexicano existen algunos autores que manifiestan cercanías con las corrientes vanguardistas como el existencialismo, el absurdo y el teatro documental. Recuerdo obras como El rastro (Elena Garro), Eclipse (Carlos Olmos), y por supuesto, la que constituye nuestro tema central del trabajo, Jubileo, de José Ramón Enríquez.

          De acuerdo a la clasificación de género dramático hecha por la investigadora Cecilia Alatorre, la obra de Enríquez correspondería a lo que se llama "farsa trágica" por el tono grotesco en muchas de sus escenas y el manejo de las atmósferas que la orillan a la típica "antipieza" del teatro del absurdo.

          Los ingredientes de la farsa se reflejan en la desacralización del personaje, la ironía de los diálogos y la constante ruptura de esquemas morales o éticos. Además, la farsa persigue el escándalo y para lograrlo echa mano de todos los recursos posibles para cargar de sentido hasta el acto más trivial. Esta densidad mayor que posee la farsa suceden en el mismo tiempo y espacio dramático que cualquier otro género, aunque también se dé, con enormes facilidades, en la brevedad. Por eso, indica Cecilia Alatorre, la densidad de la farsa se produce: porque entran en contacto varios significados, que se presentan ante el espectador simultáneamente; así, el espectador observa cómo un acto cualquiera reviste una serie de implicaciones que desnudan a la realidad. Estas son las fuentes que producen el tono grotesco, es decir, el espectador está sujeto a un trabajo de codificación/decodificación vertiginoso y, al mismo tiempo, al descubrir la "desnudez" de algo, el acto in fraganti de tal desnudez provoca risa: la carcajada liberadora de lo reprimido. 

          Jubileo es en apariencia "seria" por la solemnidad en los nombres de algunos personajes, sobre todo Zaratustra, Arcipreste y Doña fe. Pero conforme avanzamos en su lectura nos damos cuenta del cambio a lo irónico en sus propios calificativos.


Robert Goebel

James Madison University

Tu nombre en el silencio, de José María Pérez Gay

     While I will refer to José María Pérez Gay first novel (La difícil costumbre de estar lejos, 1984) and his collection of essays on Austrian intellectuals from the earlier part of the twentieth century (El imperio perdido, 1991), along with a handful of shorter writings as turns out to be appropriate, I plan to focus on his novel that appeared last year, Tu nombre en el silencio.

     Like the protagonist in the first novel, Ernesto Cardona is a Mexican who goes off to study in Germany. He stays for fifteen years, mastering the language and immersing himself in the student culture in the Berlin of the 1960s. If he were coming to the United States, he would be one among many, but Germany is a different story. While the otherness (la otredad) that Germany represents for him is not exacerbated by specific historical animosities as would be the case with the United States, the difference between the two cultures is hardly less striking. 

     There is, of course, a strong autobiographical component. Pérez Gay doubtless recognizes that both his native and his adopted country have a claim on him, that he is a participant —albeit it in a different way— in both cultures, that both countries play a role in making him who he is today. I might add that the topic is of particular interest to me because of my own background and experience.

     The silent center of the book is the question: How do I (Cardona/Pérez Gay) reconcile these two cultures, these halves of my life? In the real world, the only direct link is the protagonist/author. In the novel, there are, for example, the concurrent student movements with some parallels. However, from a literary point of view, the use of motifs and refrains to connect those radically disparate halves is both more interesting and exceedingly well done. That is what I propose to investigate.


Miguel González-Gerth

University of Texas at Austin

El cuento en Arreola, provinciano y cosmopolita

      Pensar en la obra escrita de Juan José Arreola es pensar eminentemente en sus cuentos.  Pero conviene deslindar los aspectos de su cuentística que constituyen su principal aportación a ese género en el campo de la literatura mexicana. El cuento como género literario abunda en todas las latitudes.  Evoluciona con el tiempo y va cometiéndose a nuevas normas a la vez que varía su temática.  En México, después del modernismo, del costumbrismo, el indigenismo, la vanguardia europea deja su impronta al surgir el cuento verdaderamente moderno.  Esto ocurre con Alfonso Reyes, Juan Rulfo y Juan José Arreola, entre otros. Aunque esquemáticamente por falta de más espacio, trataré de puntualizar los rasgos que caracterizan las diversas vertientes de la cuentística de Arreola.


Samuel Gordon

Universidad Iberoamericana

Breve atisbo a la poesía mexicana de los años setenta y ochenta

     El trabajo de Samuel Gordon se titula "Breve atisbo a la poesía mexicana de los años setenta y ochenta" y pasa revista, de forma panorámica, a los poetas nacidos entre 1940 y 1959, quienes comienzan a adquirir presencia en el ámbito literario mexicano entre los años de 1970 y 1989.  Esta ponencia discute, entre otros, la historia y aplicabilidad de los conceptos de  generación literaria", la utilidad relativa de las antologías, las revistas literarias, los premios  y otros estímulos que han emanado del aparato cultural del estado, así como la atmósfera y el entorno poético imperantes en las décadas que aquí se revisan así como enumera a los principales poetas activos a lo largo de esta veintena.


Saúl Ibargoyen

Editorial Eón

Tres jóvenes poetas mexicanas

     No es fácil, en verdad, en el ancho y complejo territorio de la actual poesía mexicana producida por jóvenes autoras, vislumbrar con nitidez los logros más originales o de más alta calidad. Sin embargo, y sin que esto para nada sugiera el haber realizado por nuestra parte un examen exhaustivo de obras, tendencias, propuestas, dudas y confirmaciones, hemos tomado tres nombres de poetas con base en libros recientes: Martha Nélida Ruiz, Alma Karla Sandoval y Hortensia Carrasco, nacidas en Tijuana, BC, Cuernavaca, Morelos, y Acatlán de Osorio, Puebla, respectivamente. Esperamos continuar esta tarea en próximas ediciones de la RLMC; la crítica, en términos genéricos, no suele ocuparse con demasiado interés del trabajo inicial de los nuevos escritores y, menos todavía, de las nuevas y los nuevos poetas. En rigor, tampoco suele atender debidamente la producción de autores que operan fuera de los ámbitos reconocidos o de prestigio consagrados por el establishment (oficial, académico, periodístico, editorial).  


Clary Loisel

University of Montana

Hot line del pendejismo amoroso: un estudio de La más fuerte pasión de Luis Zapata

      Considerado uno de los principales precursores del tema gay en la literatura mexicana desde El vampiro de la colonia Roma, Luis Zapata constantemente ha reflejado en sus obras el retrato de hombres homosexuales deseosos de consumar su entrega amorosa (En jirones, Melodrama). Sin embargo, en esta ocasión el autor ha ido más lejos y nos presenta las consecuencias psicológicas a las que puede llevar la experiencia amorosa.. 

     Escrita enteramente bajo la técnica narrativa del diálogo, Zapata relata la historia de amor unidireccional protagonizada por Santiago, un hombre de negocios maduro, perdidamente enamorado de Arturo, un joven de 19 años, hijo de Sarita, su mejor amiga.  Mediante diálogos ágiles y atractivos durante la etapa del cortejo, o reiterativos una vez consumada la conquista, la novela refleja el profundo abismo generacional entre ambos personajes en la relación de pareja.  Así, mientras Santiago es el más fiel representante de esa mítica primera generación de gringos nacidos en México--pero en versión gay--que cultiva valores, que persigue metas en la vida y que cree en la visión clasemediera del progreso nacional a través de la superación personal, Arturo es el típico joven posmoderno: pragmático, adicto al workout, vanidoso hasta el narcisismo, cínico hasta la crueldad, hedonista y venerador del dinero como único Dios.

     Santiago es el típico exponente de una generación y de un modelo cultural amoroso demodé y exagerado: el amor fusión, fiel y eterno; en suma, el amor como una entrega desmedida.  Al final de su periplo amoroso -vía los alcances terapéuticos de la conversación cotidiana-, Santiago sabrá que la compraventa de la pasión, como un sucedáneo del amor, es una variante más del pendejismo.


Raquel Mosqueda Rivera

Universidad Nacional Autónoma de Mexico

 Luisa Josefina Hernández, la escritura como género

      Decir que la escritura de esta  autora refleja un trasfondo profundamente femenino es reducir con mucho las posibilidades de interpretación de una obra rica en matices y recursos. Para Hernández, lo complejo no radica en el “accidente” de ser mujer u hombre, sino ser humano sin más. Cada una de sus novelas construye una atmósfera especial, singular en la medida en que sus personajes también lo son;  un posible hilo conductor en sus novelas es la  prolija capacidad que cada uno de estos personajes demuestra para convertirse en perseguidores de sí mismos, cacería que, en la mayoría de los casos, tiene “éxito”, si bien esto significa comenzar la persecución de nuevo.  Si  en alguna “tendencia” o corriente deben inscribirse sus textos, sin duda es aquella en la que coinciden narradoras como Inés Arredondo, Amparo Dávila,  Elena Garro o Josefina Vicens: la de abarcar con mirada penetrante e inteligente  la realidad y sus recovecos. Lo atroz se perfila en  este universo,  no  como aquello que se encuentra en los sucesos extraordinarios, sino en lo cotidiano, en personas comunes y corrientes que deambulan delante de nuestros ojos y en las cuales se repara apenas. Además de ahondar en lo anterior este trabajo pretende demostrar cómo todos estos elementos se conjugan para dar lugar a un proyecto narrativo  cuyo principal sostén se encuentra en el acertado equilibrio entre una trama bien contada y en la  conciencia exacta de la escritura como fin en sí misma.


Alejandro Palma Castro

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

Ángela y los ciegos, de Alejandro Meneses: el código de una escritura particular

     Ricardo Chávez Castañeda y Celso Santajuliana han titulado su análisis sobre la narrativa mexicana de los escritores nacidos en la década de los sesentas, La generación de los enterradores, en parte porque como ellos mismos lo escriben “habitan ese cementerio de lo que no nace” (132) aludiendo a la recurrente creación de textos a través de fórmulas y el abandono de la exploración estética individual. Una de las obras que escapa a tales consideraciones es Ángela y los ciegos (Cal y Arena, 2000) de Alejandro Meneses (1960).

     Es un libro de relatos que se puede leer como una sola historia debido al hilo conductor que representa el personaje principal, Ángela Adónica, quien se metamorfosea de acuerdo al relato planteado por el narrador: niña, joven, exótica cantante, prima,  maestra para ciegos, amante. El tratamiento particular de un personaje inasible puede sugerir, como lo ha planteado José Joaquín Blanco (2001), su inexistencia en el plano real de los demás personajes. En este trabajo se analiza el discurso de Ángela Adónica para situar su espacio por medio de su valor performativo teniendo como pauta el trabajo sobre semiótica textual que ha elaborado Gonzalo Abril (1999). Al analizar el sentido en la enunciación de dicho personaje se atiende a otro elemento, la excreción  y vómitos constantes en varios personajes, punto que ya ha sido trabajado por Raúl Dorra (1999) pero que enfocado al análisis del discurso revela un código particular bajo el cual puede interpretarse Ángela y los ciegos. Mediante este enfoque se muestra una escritura particular que explora una estética original y se valora este libro de relatos como representativo de lo más reciente en la narrativa mexicana actual. 


Federico Patán

Universidad Nacional Autónoma de México

Cuatro veces la muerte: Sealtiel Alatriste, Gonzalo Celorio, Armando Pereira y Aline Petterson

 

     Mediante el examen de cuatro novelas recientes, cuyo tema es la muerte, examinaremos el modo de abordaje que se hace del mismo y lo contrastaremos con lo que siempre se ha dicho respecto a la muerte y el mexicano. Las novelas son: Los desiertos del alma (Sealtiel Alatriste, 1997), examen de lo ocurrido en una familia cuando la muerte de un ser querido. Y retiemble en sus centros la tierra (Gonzalo Celorio, 1999), donde se pondera la muerte como un ritual de purificación. Las palabras perdidas (Armando Pereira, 1999), viaje que hacia la muerte se crea el protagonista, llevado de una crisis existencial, y La noche de las hormigas (Aline Petterson, 1997), meditación sobre una vida a partir del momento en que el personaje agoniza. Además, se procurará deducir porqué de pronto se ha dado esta insistencia en el tema y si algo en obras anteriores de los autores permitía suponer esta temática.


Brenci Patiño

University of Illinois at Urbana-Champaign

El feminismo (no) performativo de Sabina Berman

      El movimiento feminista ha adoptado diversas vertientes dependiendo del momento histórico desde el cual cada escritor o escritora plantea su visión de la mujer en la sociedad.  México, por supuesto, no es la excepción.  Autoras de la generación de Elena Poniatowska dedican parte de su obra a criticar al patriarcado desde dentro de su mismo marco (el patriarcal), mostrando personajes femeninos que dependen del hombre. Escritoras de una generación más reciente, plantean su visión del feminismo de manera distinta, tal es el caso de Sabina Berman.  Entre Villa y una mujer desnuda (1993), es una obra en la cual Berman deja clara su posición frente al actual papel de la mujer en la sociedad mexicana por medio del cambio de los roles tradicionalmente asignados al hombre y a la mujer. Para apoyar mi tesis, utilizaré la teoría de "performativity" desarrollada por teóricas como Judith Butler entre otras. En este trabajo intento demostrar que la autora hace, valiéndose de situaciones cómicas, una fuerte crítica al sistema patriarcal mexicano desafiando el mito machista de Pancho Villa, y que con ello permite reivindicar el papel de la mujer en el México actual. 


Ana Lúcia Pelegrino Trevisan

Universidad Presbiteriana MacKenzie, Sāo Paulo 

Los mitos y la experiencia de la historia en la literatura de Carlos Fuentes

     El siguiente trabajo presenta una reflexión sobre la obra  de Carlos Fuentes desde la perspectiva de la utilización de los mitos y su intersección con la Historia. A través del análisis de las novelas La región más transparente ( 1958) y Terra Nostra ( 1975) así como de la obra teatral Todos los gatos son pardos ( 1972) se discuten las formas de la construcción ficcional y la propuesta de ruptura de  los límites existentes entre el  discurso histórico, mítico y ficcional.


Susana Perea-Fox

University of Oklahoma

Sociedad y poder en Inés de Elena Garro

      En el triste final de la protagonista de la novela Inés (1995) de Elena Garro se revela la preocupación de la autora por mostrar la desesperación y el sufrimiento de una mujer, que, aunque educada para hacerle frente a la vida, se ve sometida por fuerzas más poderosas que ella. En este trabajo se analiza Inés como una novela gótica de misterio modificada de tal manera que mantiene algunas características esenciales del género pero sin caer en sus estereotipos ni en sus exageraciones.  Garro se vale de la esencia rebelde de la novela gótica para señalar, por medio de una serie de binomios: (bien/mal; hogar/exilio; sabiduría/ignorancia; padre/madre; cielo/infierno; amor/desamor o violencia), los abusos cometidos por entes poderosos e inescrupulosos que al no poder dominar la mente de la protagonista abusan de su cuerpo hasta destruirlo.  Además resalta el silencio cobarde de otros, que como la protagonista, también son víctimas o hacen víctimas a otros más débiles que ellos.


Rodrigo Pereyra

University of Illinois at Urbana-Champaign

La identidad cultural dividida en las fronteras mexicanas 

     A lo largo de toda la frontera mexicana, existe un gran número de personas que por vivir en la periferia y por sentirse excluidas de gran parte de las actividades del país, principalmente de las actividades económicas, buscan en los Estados Unidos el lugar que desearían tener en México.  Este lugar "ideal" que se desea encontrar existe sólo en la imaginación de estas personas, mientras que la realidad que se vive en la frontera ha hecho que, a pesar de ser una zona abyecta, ésta se convierta en un lugar donde se crea una nueva identidad cultural.  En este trabajo deseo demostrar cómo es que la frontera deja de ser un lugar marginado a pesar de continuar siendo un lugar geográficamente definido como de la periferia y pasa a ser un lugar que culturalmente hablando se convierte en "centro" para una nueva cultura.  Mi propósito es establecer primero una base teórica de la frontera sin separarla del discurso de identidad.  Para esto, analizaré el cuento "El escaparate de los sueños" de Eduardo Antonio Parra, un cuento donde nos encontramos geográficamente en la zona abyecta de la que hablamos y donde también nos encontramos con un personaje, Reyes, quien está en una búsqueda desesperante e incesante de identidad propia.  Básicamente me propongo hacer dos apuntes:  el primero, el de establecer la falta de identidad de la persona de la frontera, y el segundo, el de identificar el mismo lugar de la frontera como un lugar con una nueva identidad cultural céntrica,  que se olvida del centro geográfico del cual depende.


Juan Manuel Portillo

Universidad Autónoma de Cd. Juárez

Realidad y lenguaje: la poesía como acto de fe en Eduardo Milán

      Razón de amor y acto de fe (2001), el más reciente libro de poesía de Eduardo Milán (Uruguay, 1952), cierra, momentáneamente, una trayectoria que abarca, en el lapso de un cuarto de siglo, modalidades de escritura que van desde la concepción de la palabra como átomo, tal como aparece en algunos poemas del movimiento "concretista" brasileño de los años cincuenta --donde la palabra se sustenta casi por entero en sí misma, con independencia del contexto, tanto de la persona del poeta como de la realidad histórica, y el desarrollo del poema se basa en variaciones morfológicas--, hasta la práctica de una sintaxis singularmente fluida en poemas donde se advierte una "preocupación por la situación del hombre en el mundo actual", como reza la presentación de éste, su hasta ahora último libro.

     En este trabajo me propongo mostrar, a través del análisis de algunos poemas, cómo el estado actual de la escritura poética de Eduardo Milán, tanto en sus aspectos formales como temáticos, obedece a un proceso de maduración cuya congruencia interna se sustenta en dos ejes. Por un lado, la atención al lenguaje en sus diferentes funciones: expresiva, referencial, poética, etc.; y la relativa importancia que cada una de estas funciones ha tenido en cada periodo de escritura a partir de la posición crítica que el autor ha asumido frente a la tradición poética occidental, particularmente hacia la latinoamericana. El segundo eje estaría constituido por la atención al mundo de la realidad empírica. Aquí es posible advertir un deslizamiento: de una visión más o menos estática, con un alto grado de intertextualidad y sin referencia a la persona del poeta, que podría caracterizarse como una "visión literaria de la realidad", se llega a una visión del mundo donde tiene cabida la realidad cotidiana --incluida la autobiografía--, y ésta aparece signada por una enérgica conciencia histórica.


Renato Prada Oropeza

Universidad Veracruzana

La escritura como encantamiento: El espía del aire de Ignacio Solares

     Ignacio Solares –como Emilio Pacheco- nos ofrece una particularidad especial en su obra contemplada diacrónicamente (a través del tiempo): la recurrencia de algunos motivos, el “tránsito” de unos personajes de un discurso (cuento, noveleta o novela) a otro, muchas veces presentados con las mismas expresiones lingüísticas o en las mismas circunstancias que la narración primera: pero, además, su producción ficcional se caracteriza por la corrección” radical a que somete algunas de sus narraciones, hasta tal punto que el nuevo producto es, en realidad, una versión diferente; algunas veces más amplia que la original, como sucede con El sitio (novela, editada por Alfaguara, en 1999) con respecto a su manifestación anterior: “El sitio” (cuento, publicado en El hombre habitado por la editorial Samo en 1975), El árbol del deseo  (noveleta, publicada en Los mártires, por el F.C.E.) y “La voz y sus ecos” (cuento,  publicado también en El hombre habitado).  Se trata de verdaderas expansiones narrativas; pero, también Solares, en esta revisión del texto original, recurre al procedimiento contrario, a una especie de abreviación o reducción narrativa: es el caso del cuento “Serafín” (publicado en Los mártires por el F.C.E.) y la noveleta homónima (editada por Diana en 1985), de El espía del aire  (de reciente publicación en Alfaguara) y Casas de encantamiento (Plaza y Janés, 1987).

     El problema que plantean estos discursos concierne a la intertextualidad:  ¿cómo interpretar la segunda versión?, ¿cómo una simple variación –que en lo sustancial permanece la misma- de la primera? ¿O, al contrario, como un discurso totalmente diferente del primero, y que, por tanto, ofrece un nuevo, distinto planteamiento estético?  La primera forma de abordamiento ignora, en el fondo, que la relación intertextual no es de un simple discurso derivado, dependiente, del primero; la segunda, corre el riesgo de no tomar en cuenta la innegable relación intertextual, cuya valoración nos lleva a una comprensión más cabal y completa de lo que dice el nuevo texto, si bien, en el fondo es “otro” discurso.

    Apoyados en la ley de isomorfia –propuesta por la semiolingüística con respecto a todo lenguaje que dice que toda variación en la forma de la expresión produce un cambio inevitable en la forma del contenido  (un ejemplo simple de lengua común:  “Un gran hombre” vs “Un hombre grande”), postulamos nuestra hipótesis de trabajo de nuestra ponencia: en la noveleta El espía del aire  nos enfrentamos a una obra sustancialmente distinta, que nos ofrece un planteamiento diferente –sustentada en articulaciones semánticas distintas- que la novela Casas de encantamiento, de la que procede; aunque la tematización central de ambos discursos tenga una semejanza notable.


Alicia Ramírez

University of Kentucky

Constitución artificial del “Nuevo Mundo” a través de Duerme

      La obra de Carmen Boullosa se distingue por destacar la frágil línea que existe entre el discurso histórico y el discurso de ficción. En Duerme (1994) la escritora plantea nuevamente esta problemática tomando como contexto los inicios de la época colonial en el “Nuevo Mundo”. A través de un personaje híbrido en su constitución (mujer-hombre, ajena al contexto colonial de la Nueva España y dotada de poderes mágicos prehispánicos) se pone en evidencia la artificialidad de las convenciones sociales que comienzan a establecerse en el “Nuevo Mundo”, así como el recurso que las legitima: la escritura.

     En este trabajo se contextualiza históricamente a Claire, personaje principal de la novela, usando como apoyo la investigación de Jean Franco Las conspiradoras. La representación de la mujer en México (1994) donde estudia la vida de la mujer en la época colonial. Con dicha contextualización se demuestra la congruencia histórica del personaje principal en Duerme y se justifican los diversos modos en los que se percibe al personaje según su vestimenta. Esta evidencia de la artificialidad en las prácticas cotidianas conduce a cuestionar la misma escritura como instrumento legitimizador.

     Apoyándose en las consideraciones de Julia Kristeva sobre la novela en Semiótica, se establecen las tres dimensiones del espacio textual: el sujeto de la escritura, el destinatario y los textos exteriores; con lo que se determina la función de la escritura en Duerme como leyenda, como novela y como texto histórico.

     Los recursos de legitimización empleados por la sociedad son objeto de crítica por parte de Carmen Boullosa en Duerme. La contextualización del personaje principal y el análisis de la escritura en esta novela revelan la artificialidad en nuestros constitutivos sociales.


Israel Ramírez

Universidad Nacional Autónoma de México

Presencias en la poesía femenina mexicana contemporánea: el caso de María Baranda

     Durante los últimos años, la literatura mexicana moderna ha experimentado una constante y fructífera actividad creativa. El caso de la poesía no ha sido la excepción, es así que los escritores nacidos en la década de los cincuenta se han consolidado ya en la esfera literaria de México y también –en diversos casos– fuera de sus fronteras. Por su parte la poesía femenina –con méritos propios y con similares alcances a la de sus coetáneos–, nos ha ofrecido una amplia gama de registros tonales que van: desde la vena erótica hasta el carácter intimista. El propósito de la ponencia será establecer de modo general una resumida aproximación a las poetas que nacieron durante la década de los cincuenta, para con esto adentrarnos en el centro de la comunicación que será situar y tratar de ubicar las nuevas tendencias, estados y devenires de las escritoras que las continúan, enfocando principalmente el caso de María Baranda. Ella, nacida en el año de 1962, comparte con Frida Varinia Ramos y Mariana Bernárdez, entre otras más, la simbólica joven estafeta en la tradición poética femenina de México. De tal modo que, la ponencia esbozará –siguiendo a modo de columna vertebral la propuesta poética de Baranda– las posibles constantes y diferencias que en los últimos años se han presentado en la contemporánea poesía femenina mexicana.


Ernest Rehder

Florida State University

Elementos políticos en Dos crímenes de Jorge Ibargüengoitia

     Dos crímenes, publicada en 1979, no es primordialmente una novela política sino una forma híbrida del whodunnit y del thriller con episodios erótico-picarescos que concluye de una manera absurda y trágica, lo que la define como obra noirista.  Sin embargo, a la vez que va proyectando un mundo gobernado por el azar, esta novela, tal vez la más acabada de Jorge Ibargüengoitia, refleja actitudes y tendencias políticas que hoy vinculamos con los años turbulentos de la década de los setenta y los primeros años de la siguiente.

     Al comenzar la historia en el Distrito Federal, el protagonista, Marcos, se ve rodeado de amigos izquierdistas, entre ellos su novia la Chamuca, que sueñan con revoluciones del proletario, admiran a un panteón de héroes revolucionarios de México y de otros países, piensan combatir el sistema con acción directa pero riñen con los demás grupúsculos radicales, y, en general, dan la impresión de ser poco eficaces. 

     En contraste, están presentes también sus enemigos, tipos y grupos que se podían considerar de derechas o, por lo menos, del orden establecido.  Entre éstos se encuentran los parientes de provincia de Marcos, prohombres de pueblo que son banqueros, jueces y hacendados, y varios burócratas, policías y sus agentes.  Tampoco dan la impresión de eficaces, ni mucho menos, buenos.

     Irónicamente, el protagonista supuestamente revolucionario, perseguido por la policía por un crimen que no ocurrió, se muestra bastante oportunista y sorprendentemente capaz de cambiar de chaqueta cuando le parece mejor, por mucho sea su contacto con una familia arquetípicamente “compradora” debiera enseñarle la validez de la crítica izquierdista.  El y su novia, antes una trovadora de la revolución, acaban metidos en un asunto netamente pequeño burgués: un restaurante de comidas típicas.

     De modo que Ibargüengoitia pinta un cuadro sardónico de los conflictos políticos de la época en México y, por implicación, en otras partes del Occidente.


Bladimir Reyes Córdoba

Universidad Veracruzana

Un acercamiento a Los años falsos de Josefina Vicens

      En Los años falsos, la autora plantea un problema de identidad. El protagonista de la novela, Luis Alfonso, expresa la pérdida de la identidad, por el gran amor que siente hacia su padre, pues al morir éste, ¿qué le hereda? Su propia vida desaparece: hereda el empleo, los amigos, su madre se vuelve la esposa, las hermanas sus hijas, hasta la amante hereda, y todo esto dentro del mundo de la política mexicana que no entiende, y del que no puede salir, en cierta forma porque también quiere ser como su padre, aunque con el transcurrir de la novela va cayendo esa imagen idealizada. Sin embargo, a pesar de que el amor por su padre no desaparece, comienza a surgir el odio porque le ha robado su vida; el padre le heredó la vida, “ordenó” que fuera como él. En el personaje encontramos una falta de identidad. Luis Alfonso está medio vivo y medio muerto.

     Como nos dice María Luisa Puga (1984) Los años falsos habla de cómo nos hacemos en la infancia, de cómo suena el lenguaje y se leen los gestos de los demás a los ocho, diez, doce años. De cómo nos enseñan a querer, a entender, pese a que dentro de nosotros hay una sabiduría que se va viendo maniatada, asfixiada. De cómo la vida que sabemos maravillosa con una fresca naturalidad, se  convierte en una barroca mediocridad.

     Los años falsos es una novela extraordinaria, con un lenguaje claro, sencillo en su narrativa que nos hace reflexionar a fondo, sin rebuscamientos, sobre nuestra identidad personal y nuestra cultura.  


Oscar Robles

Dickinson College 

Realismo poético y realismo verdadero en Máscara vs. Cabellera de Víctor Hugo Rascón Banda.

      Víctor Hugo Rascón forma parte de la Nueva Dramaturgia Mexicana, cuyo nacimiento está ligado en parte con el realismo dramático de La mudanza de Vicente Leñero (1980).  Ante todo, estos nuevodramaturgos exploran dos tendencias: el realismo poético-simbólico y el realismo verdadero o hyperrealismo.  Máscara contra cabellera  (1985) de Rascón puede definirse por la fusión de estas vertientes.  El protagonista Apolo García encarna la alegoría de la justicia y la figura del líder sindical honesto.  El conflicto es la historia poética del héroe trágico y un documento de denuncia de la corrupción sindical en México.  Asimismo, el texto de Rascón une la tradición literaria (mitos griegos, prehispánicos y cristianos) y la imaginería popular (cine de luchadores, comics,  el  teatrodeporte de la lucha libre).  Según Fernando de Ita, el texto de Rascón busca fotografiar la realidad para resaltar el sentido inexplicable de la vida y combina “la magia popular con la lucha de clases” (“La danza” 11, 13).  El presente ensayo analiza esta simbiosis de simbolismo y realismo, esta fusión de tradiciones culturales.  Para tal objetivo, se utilizan las definiciones de los estilos de la Nueva Dramaturgia Mexicana por parte de Alcaraz, Ita, Harmony y Capetillo.  Se recurre también a conceptos literarios claves como alegoría, mito y héroe trágico.


Lydia Rodríguez

Indiana University of Pennsylvania

 La fábula especulativa en La ley del amor de Laura Esquivel

      El tiempo y el espacio son dos conceptos relativos y subjetivos que permiten el transcurso de la vida diaria.  Sin embargo, dichos conceptos tienen que ocurrir dentro de unos parámetros preestablecidos que de otra forma serían descartados como falsos o imaginarios.  La ciencia-ficción es un área que permite la extensión del tiempo y el espacio en donde lo imposible es posible, lo ausente está presente y la realidad es duplicada y dilatada.  En otras palabras, es un salto cuántico a la tercera, cuarta y hasta la quinta dimensión.  En estas dimensiones las computadoras hacen sus propias computaciones, la l “beam me up Scotty” es de lo más común y usada en una variedad de formas.  Dejemos por un momento los neologismos futurísticos, los viajes espaciales y los extraterrestres (E.T.) para adentrarnos en el espacio crítico de la teoría.  El trabajo analizará la obra La ley del amor de Laura Esquivel y usará la teoría de la fabulación estructural de Robert Scholes, apoyado por “Simulacra and Science Fiction” de Jean Baudrillard.  El trabajo intentará probar que la obra de Esquivel pertenece al género de la ciencia-ficción con estas teorías.  La autora al desarrollar la obra ha proyectado un mundo aparentemente increíble e imposible del momento.  Sin embargo, con todos los adelantos de la tecnología de este siglo veintiuno y de los años y siglos que vienen pronto nos tendrán en la etapa que Esquivel plantea en su obra.  Cada novedad de hoy fue una incredibilidad e imposibilidad del ayer, aun cuando se pensó que ya todo se había inventado, evolucionado y modificado.  ¿Qué pensaría Galileo Galilei si pudiera ver este momento tecnológico de ahora?


Juan Rojo

 

Cornell University

 Voicing Historical Impotence in José Emilio Pacheco’s Las batallas en el desierto

     Following the student massacre in Tlatelolco on October 2, 1968, Mexican literature is reshaped.  The historical reality represented by the PRI does not conform with the events of the time.  As a result, many literary works attempt to renegotiate the role, place, and identity of marginal groups through a rereading of Mexican history.  Among these is José Emilio Pacheco’s Las batallas en el desierto (1981).  What is particularly interesting about this novel is that it is either unable or the author is unwilling to translate that rereading of history into a discourse powerful enough to enter into dialogue with or project into the future.  Or rather, it refuses to dialogue with the dominant discourse on its own terms.  Thus, while there is a continuity in the rereading of the past, the reworked discourse poses no alternate direction.  Further yet, it poses no direction at all.  Instead, the narrative settles into a position of non-existence within the more powerful official discourse.  As a result, the novel negates but does not contradict the official construction of the national project.

     The purpose of this project, then, is to examine the factors that led to the construction of this apparently silent discourse.  Are the factors that prohibit a forward dialogue in Batallas imposed by the formal political sector, or are they a strategy of resistance adopted by a de-voiced populace set on negating the usurpation of its voice by a more powerful discourse?  If so, what are the ramifications of adopting a position of voicelessness as a form of resistance?  Can voicing historical impotence undermine the incorporation of marginal groups into the construction of the national project?

     In this paper I argue that the novel attempts to stretch the limits of historical discourse by stepping out of ideologically privileged positions.  Here, history is written through the memories of a man who as a young boy falls in love with his best friend’s mother.  While there is indeed a history being written through the narrative, the discourse produced is not a historical discourse as conceived by Michele de Certeau in The Writing of History (1988).  Rather, it is a discourse that attempts to represent history in one of its many possible embodiments.  The protagonist, Carlos, produces his discourse outside the limits of traditional historical discourse.  He removes himself from a space in which the only discourse that can be produced either validates or is erased by a dominant historical discourse.  He instead creates a dead narrative space in which a discourse that represents history is not necessarily historical discourse.  As such, the rewriting of history I have pointed out cannot engage the future.  The narrative is one that establishes, not a counter discourse, but a discourse other, whose aim is not to contradict the national project, but to erase the means by which that project is constructed.  It means only to intersect the established timeline and sweep its voice from underneath it.


Shelli Rottschafer

University of New Mexico

 La expresión desde el cuerpo en la obra Arráncame la vida por Ángeles Mastretta

     Arráncame la vida (1986) por Ángeles Mastretta es un ejemplo de un nuevo estilo de literatura a la cual los críticos la llaman ‘literatura lite’.  El motivo de esta literatura es para dar un mensaje sutil desde un lenguaje no sofisticado para que llegue a un público más grande y menos académico.  En esta novela por Mastretta uno de los mensajes desarrollados es la manera en que Catalina, la personaje principal, gana su voz desde su cuerpo.

     Dentro de la novela Arráncame la vida, Mastretta representa dos historias, la historia oficial de la corrupción por el PRI representada por Andrés Ascencio, el esposo de Catalina; y la historia íntima representada por Catalina misma.  La historia oficial explica la historia desde una perspectiva tradicional y patriarcal.  Dentro de la novela, nos presenta la realidad patriarcal durante los años treinta y cuarenta.  El enfoque de la narración es desde la perspectiva de Catalina, la protagonista, quien lucha consigo misma para dejar de ser la mujer tradicional. Este conflicto entre seguir el rol tradicional de la mujer o crear una nueva identidad desde el cuerpo, es uno de los temas claves de esta novela.

     Esta evolución desde el cuerpo que embarca Catalina, es importante porque, este progreso hacía la independencia y hasta ganar una voz propia, significa que ella va a quebrar las normas sociales para una mujer tradicional.  Ella va a poner las expectativas de los géneros a prueba.  Y al final del discurso, va a vencer victoriosamente como mujer independiente, en control de su ser, y ganando voz desde su corporalidad.  

     La expresión a través de la corporalidad (lo cual significa el cuerpo y el género), está utilizada en Arráncame la vida.  Este nuevo concepto de la expresión desde la corporeidad femenina es a través del que Mastretta emplea la historia íntima.  La historia íntima problematiza el papel de la  mujer de la nación como esposa ab/negada, madre sacrificada, y cómplice del hombre en su vida. Pero, por la expresión desde su corporalidad, la mujer puede pasar por un rito de pasaje donde gana fuerza y voz. Esta acción buildingsromana es la que inicia Catalina, el personaje principal, para ganar su libertad por un discurso desde su cuerpo.

     La técnica que utiliza Mastretta para desarrollar Arráncame la vida es el melodrama o “literatura lite”.  Desde este estilo ella muestra las divisiones enormes entre los géneros por sus personajes principales, y, crea un ambiente de desigualdad, el cual ella utiliza como una crítica contra la sociedad mexicana patriarcal.  Mastretta desenvuelve su crítica por la evolución de Catalina. Cati comienza como un cómplice al orden patriarcal representado por su esposo, Andrés.  Sin embargo, ella llega a ser una persona independiente con voz. Durante su jornada hacía la libertad, Cati lucha para ganar el control de su vida y aprende a tener voz desde su cuerpo y su sexualidad.

     Mastretta escribió esta novela para criticar a la sociedad mexicana y las normas sociales de género.  Ella muestra que los personajes femeninos son capaces de sobrevivir y adaptarse, aunque, tienen que luchar contra sus familias, sus esposos, y la sociedad patriarcal mexicana para lograr lo que ellas quieren. Por esta jornada, Mastretta crea un discurso de resistencia donde Catalina lucha contra el poder y la autoridad patriarcal representada en su esposo.

     Al crear esta novela Mastretta muestra, desde la eventual victoria de Cati,  una preocupación por hablar desde el cuerpo femenino. A partir de esta táctica Mastretta cuenta la historia desde el otro lado, desde el mundo y el cuerpo femenino, otorgándole  de este modo voz a la protagonista.


Jesús Salas-Elorza

Bloomsburg University

Simulación como acto narrativo y de caracterización en El juego del Apocalipsis de Jorge Volpi 

     De acuerdo con las teorías de respuesta del lector de Wolfgang Iser, durante el proceso de lectura de un texto literario se realiza una actividad de anticipación y retrospección, que con otras lecturas puede resultar en una mejor comprensión del lenguaje implícito en el texto.  Además, cada lectura resulta en interpretaciones que varían de un lector a otro, pero sólo dentro de los límites impuestos por el texto escrito en oposición al no escrito.  Para Iser, el texto escrito es fijo; mientras que los elementos referenciales son variables. El autor, por otro lado, también ejerce influencia en la imaginación del lector, pero ningún autor, señala Iser, que desee ejercer un impacto en el lector, osará darle todos los elementos que conforman su narrativa.  Es bien sabido que es a través de la reactivación de la imaginación del lector que el escritor espera atraerlo y así realizar las intenciones de su texto.

     Con base en lo mencionado anteriormente, podemos agregar que la obra literaria en cuestión es una simulación. Para nosotros, la simulación textual es una representación dinámica en la que se requiere la coparticipación, también dinámica, de todos los elementos que la constituyen.

     El objetivo principal de este estudio es desentrañar los procedimientos de simulación implícitos en el acto narrativo y de caracterización de los personajes en El juego del Apocalipsis.

     Volpi comienza su novela con una suerte de “prefacio”, titulado “Después del fin del mundo”.  En él  explica que originalmente la novela que leemos era un proyecto de libro de viaje sugerido por un amigo.  Sin embargo, sus planes se ven frustrados, por lo que decide cambiar de dirección y construir “una pequeña novela vagamente inspirada en mi mal sueño”.  Al reconsiderar lo dicho en el prefacio, notamos que Volpi pretende convencernos de que la narrativa que estamos a punto de leer no es un libro de viaje, sino esa novela que tiene su origen en el sueño.  De hecho, el prefacio es el comienzo del relato de viaje, pero es también la conclusión del mismo, al igual que la novela. Comparativamente, El juego del Apocalipsis, es una Odisea, y como ocurre en el comienzo del poema, según Italo Calvino “es la búsqueda de un relato que no es el relato que será la Odisea.  Con Volpi, estamos ante una simulación, ante otra de sus novelas espejo que, en palabras de Eloy Urroz, “de forma directa está haciendo referencia a sí mism(a), alarde de sí misma; una novela que en todo momento se pregunta y responde en el acto mismo en que se narra.


Verónica Saunero Ward

New Mexico Highlands University 

El complejo juego del poder en un cuento de Elena Poniatowska 

     En “Love Story”, uno de los cuentos que forma parte de la colección De noche vienes de Elena Poniatowska, se ilustra un episodio del conflicto de poder entre una patrona y una sirvienta que desdice la posibilidad de un esencialismo genérico que unifica al género femenino bajo la construcción social denominada “mujer”. Los primeros pasos del feminismo occidental denuncian la explotación, represión, opresión del género femenino a manos de una sociedad patriarcal que lo objetiviza y lo controla. En este esencialismo no hay cabida para otros determinantes sociales que agrupan a los seres humanos para diferenciarlos entre sí como ser raza, etnicidad, clase social, preferencia sexual y otros. Sin embargo, para otras teóricas feministas estos determinantes son tan fundamentales en la composición de la personalidad como el género. En “Love Story” dos mujeres de diferente clase social y etnicidad pugnan por controlar la una a la otra; la patrona –a través de un discurso prestado del patriarcado, y la empleada a través del silencio. Poniatowska, en su afán de dar voz a la clase silenciada de la trabajadora doméstica, no sólo nos recibe con el clásico caso de dominio y subyugación en una relación tan desigual como la descrita, sino que ahonda en la compleja maraña del poder con sus conflictos, transformaciones e inversiones que éste implica, demostrando así, el paralelismo que se da entre una relación de poder basada en las diferencias entre clases sociales y etnicidad y en aquélla que se funda en el género.

     En este ensayo, me gustaría analizar las diferentes facetas de dependencia y control que parecen emanar de esta relación en una lectura feminista del cuento. Me asistirán en esta tarea obras de Foucault, Andre Lorde, Elizabeth V. Spelman y Patricia Hill Collins entre otras.


Jacobo Sefamí

University of California, Irvine 

El poema crítico escrito por mujeres 

     El apogeo del llamado "poema crítico" (el poema que, en su propio seno, hace autocrítica y autorreflexión) quizá se haya dado en la obra de Octavio Paz, aunque se sabe que ésta es una tradición heredada (como el propio Paz lo explica en Los hijos del limo) a partir del Romanticismo inglés y alemán.  A la vez, habría que considerar las estrategias transformadoras de Sor Juana, al adaptar los tópicos del barroco español en su posición como mujer novohispana.  El soneto "Este que ves, engaño colorido" es de relevancia particular, en cuanto que cuestiona aquello que se refleja e, implícitamente, desvirtúa el tema del carpe diem, a que hace referencia el soneto de Góngora que le sirve de punto de partida.

     Así, entre esos dos pilares (Paz y Sor Juana), este trabajo intentará examinar poemas críticos en libros recientes de cinco escritoras: Negro marfil (2000), de Myriam Moscona (1955); La voluntad del ámbar (1998), de Coral Bracho (1951); Causas y azares (2000), de María Baranda (1962) (en colaboración con la pintora Magali Lara); Migraciones (2000), de Gloria Gervitz (1945); y Cantáridas (1999), de Elsa Cross (1945).  Algunos de los tópicos que se revisarán son: la relación entre la imagen y la palabra (sobre todo, en Moscona y Baranda), la palabra y el silencio como iluminación (sobre todo, en Cross), el espejo del lenguaje y el desengaño (sobre todo, en Bracho), lo que migra como lo elusivo (la palabra) que se mueve y no se deja capturar (sobre todo, en Gervitz).

     Más que apostar por un proyecto común, esta presentación quiere dilucidar (a pesar de las diferencias generacionales) la pauta de una poética heredada y las formas en que se plasma en nuestros días.


Georgia Seminet

Texas A&M-Commerce 

La ciudad como el otro en Pánico o peligro de María Luisa Puga

     Pánico o peligro, de María Luisa Puga, es una narración del hacerse, un bildungsroman que comienza con la búsqueda de la identidad.  El epígrafe de la novela, “Nos decimos a través de lo diferente,” alude al deseo de la narradora de contar su historia y a un desafío al/a la lector/a de interpretar y comprender lo que ella quiere decir con “lo diferente.”  Para comprender el concepto de la diferencia en la novela, sugiero que Pánico se pueda leer como un modelo del proceso de la transferencia psicoanalítica.

     Brevemente, la transferencia en el psicoanálisis es el proceso que ocurre entre el/la paciente y el/la médico/a en un esfuerzo de ayudar al/a la paciente a comprender las experiencias pasadas que afectan el presente y el porvenir. Pánico empieza como una narración enmarcada en que la narradora integra al/a la lector/a en su historia.  Esta situación es similar a la que ocurre entre el/la psicoanalista y el/la paciente.  Según Peter Brooks, la narración enmarcada dramatiza “...the mutual implication of narrator and narratee, telling and listening, in the creation and validation of the narrative exchange; ...[it] reflects on the relation of inner and outer narratives, on the desire, power, and danger of storytelling” (Reading for the Plot 233).  Por eso, el énfasis en la narración enmarcada, como en la transferencia, es la “creación y legitimización del intercambio narrativo.”

     La Ciudad de México, para Susana, representa el marco exterior de la realidad que siempre está presente en la dinámica de la transferencia.  Sin embargo, la ciudad es un símbolo de la autoridad y el poder fálico-patriarcal.  Al contar su vida a su novio para ganar el respeto y el reconocimiento mutuos, persigue simultáneamente una feminización de la ciudad que le permite sentir cómoda en su propio entorno sin ser la otra dominada.  Al cambiar la ciudad, o el espacio de la transferencia, puede cambiar la manera en que los demás la ven.


César Antonio Sotelo

 

Universidad Autónoma de Chihuahua

 La importancia del texto espectacular en la dramaturgia mexicana contemporánea

     Cuando se analiza el fenómeno dramático, el estudioso se topa con el conflicto inmanente al teatro, desde sus orígenes: la relación entre el texto escrito, concebido necesariamente como una posibilidad de representación, y la puesta en escena de dicho texto, suceso en que intervienen además del autor, un conjunto de elementos que contribuyen a la realización del fenómeno teatral. A partir de las grandes revoluciones que afectaron al mundo en el siglo XIX y sobre todo como consecuencia de la evolución social del siglo XX, la tendencia del teatro contemporáneo es dar prioridad a la puesta en escena y eso ha generado que los dramaturgos busquen nuevas formas y propuestas dramáticas en sus textos.

     En México, en las últimas décadas del siglo pasado, dicho fenómeno se hace patente por distintas razones. Por un lado, la influencia del teatro europeo y estadounidense; por otro, los cambios sociales, económicos y políticos que han sacudido al país a partir de 1950. Por ello, la escena nacional contemporánea presenta un teatro que ante todo, enfatiza la noción de espectáculo. Como consecuencia, la dramaturgia mexicana se ha transformado, para estar acorde con esta necesidad escénica, generando distintas tendencias y formas dramáticas, tanto textuales como de la puesta en escena, que han enriquecido notablemente el teatro nacional.

     El análisis de tres obras dramáticas, Catálogo razonado de Juan García Ponce, De la calle de Jesús González Dávila y Yourcenar o cada quien su Marguerite de Jesusa Rodríguez, que representan distintas búsquedas de espectacularidad para la escena en México, permite analizar el fenómeno de transformación de la dramaturgia, sus resultados y el posible desarrollo a futuro del teatro mexicano.


Socorro Tabuenca

El Colegio de la Frontera Norte

 Estrategias narrativas de La mujer que quiso ser Dios de Luis Arturo Ramos

      La mujer que quiso ser Dios de Luis Arturo Ramos es un libro agradable y de largo aliento.  A través de sus 6 capítulos, quienes leemos tenemos la posibilidad de presenciar varios “fenómenos” que, para las que estamos entrenadas en la crítica literaria, nos resultan interesantes.  No es sólo el argumento, las historias que se entrelazan, los sucesos de la historia de México, el paralelismo con las religiones, especialmente las cristianas, o lo irreverente del relato, entre otras cosas, lo que nos permite gozar de la lectura; ya que para quienes tenemos la mala costumbre de interactuar con el objeto que tenemos delante, podemos encontrar otras trampas en las que nos hace caer un escritor de la talla de Ramos. Por lo anterior, el presente trabajo tiene como principal objetivo observar las distintas estrategias narrativas a las que recurre Luis Arturo Ramos en la novela La mujer que quiso ser Dios.


Yvonne S. Unnold

University of Southern Mississippi

Un laberinto femenino: La sociedad de Mujeres de ojos grandes por Ángeles Mastretta

      Para que las veamos, las conozcamos, y las acerquemos a nuestra conciencia, Ángeles Mastretta nos presenta a una comunidad mexicana de Mujeres de ojos grandes.  Su voz narrativa nos facilita pasear por las calles, mirar por las ventanas y escuchar y observar a Leonor, Elena y Charo, Clemencia Ortega, Mariana y Teresa, y a muchas otras, en sus momentos más cruciales y, no obstante, más cotidianos. Llegamos a identificarlas como individuos, a la vez encadenadas y desencadenadas en una sociedad que las hizo y las dejó hacerse según los parámetros de su momento y situación social particular. Ellas se diferencian tanto que al conocerlas a todas, nos preguntamos qué es lo que tienen en común, y es ahí que llegamos a entender que lo que estas mujeres son es lo que supieron ser. El análisis propuesto nos facilitará acercarnos más a estas protagonistas para conocer mejor la imagen de la mujer mexicana que Ángeles Mastretta nos presenta a través de su novela Mujeres de ojos grandes.


Tita Valencia

University of Texas at Austin 

Juan José Arreola y la zarza ardiente

     Oscar Wilde solía decir que dedicaba su talento a la literatura, pero su genio a la vida. De la misma manera podría decirse que Juan José Arreola dedicó su talento a la literatura escrita, pero su genio a la literatura oral, que era su vida. En su texto "Yo, señores, soy de Zapotlán el Grande..." dice que por no haber tenido tiempo de ejercer la literatura se dedicó a contar "lo que aprendí en las pocas horas en que mi boca estuvo gobernada por el otro. Lo que oí, un solo instante, a través de la zarza ardiente". Mi recuerdo personal -y estoy segura de que de prácticamente el de todos los que asistimos a sus clases o conferencias- me hace disentir de lo que él llamó "un solo instante". No. Arreola estaba en comunicación permanente con la zarza ardiente. Era la zarza ardiente. Había descubierto en sí la tercera dimensión de la palabra en su resonancia vocal, en su encantamiento auditivo. En el sentido vivo, vibrante, cargado de significados ulteriores, que se viene a sumar al sentido lato. Actor en la Comedia Francesa, creador de Poesía en Voz Alta en la Casa del Lago, maestro de talleres literarios en el Centro Mexicano de Escritores, conferenciante en universidades mexicanas, americanas y españolas, y aún en su experiencia de comentarista televisivo, Arreola se dedicó a explorar su propia, inagotable capacidad de hallazgo de lo numinoso a través del verbo oral.


Sonia Valle

Tulane University

 La memoria de Delmira: Una exploración hacia las profundidades del alma

     Las palabras confesionales que encontramos en las primeras y últimas páginas de la novela Treinta Años (1999) de Carmen Boullosa sugieren por un lado, el desgaste de una etapa europea acentuada por la soledad y el desarraigo, y por otro, el comienzo de una búsqueda personal que se dirige hacia los orígenes y el reencuentro con una identidad que habla desde la voz de la infancia.  La memoria es el motor que se encarga de preservar de manera selectiva, los retazos significativos del pasado y de detallar los episodios que marcan y dejan huella a lo largo de la experiencia.

     La narradora rememora y recrea los momentos más dolorosos de su juventud, su ilegitimidad, la crueldad de la abuela, la falta de afecto maternal, el malestar de la pubertad, el abuso sexual y la humillación del arresto, entre otros, con el fin de apartarse del dolor de la experiencia original, observarlo de lejos y transformarlo en anécdota o ficción.  El pasado permite entrar en un estado de reflexión que trae como resultado una mejor comprensión de los hechos y quizás, una nueva interpretación de la experiencia y además un proceso de renovación.  La narradora se purifica en la medida en que expulsa los fantasmas del pasado y se renueva desde el momento en que confiesa desear inventarse de nuevo y optar por convertirse en escritora de historias.

     Es nuestra intención en este trabajo, mostrar cómo la memoria hurga dentro del mundo de la subjetividad femenina y recrea la etapa de la adolescencia, explorando el camino de los sentidos, la sexualidad, la fantasía y la conciencia, para poder por un lado dar testimonio de la violencia rural contra la mujer y el indígena, y por otro para expiar los miedos, las culpas y los malestares de antaño, y así facilitar la ordenación del presente y la renovación de la vida y de la creatividad.  La narradora nos confiesa que el proceso de la memoria la conduce a plasmar los recuerdos de su vida juvenil en las páginas de la única novela que ha logrado escribir.  En su función como escritora,  Delmira necesita repensarse a sí misma como adolescente para entender el origen de su desarraigo y de su diferencia.


José Pablo Villalobos

Texas A&M University 

Acercamiento contrario:  historia y frontera en Gabriel Trujillo Muñoz.

      Según los parámetros expuestos por recientes teorías sobre el tratamiento y la representación de la historia en la literatura contemporánea, una de las cosas que se busca es cuestionar todo aspecto que anteriormente era visto con cierto grado de reverencia, tomando como ejemplo a Seymour Menton y su estudio La nueva novela histórica. Esto ha permitido la reciente consideración de toda imagen que en algún momento se creía ajena a la censura pública.

     Mientras que los ejemplos citados por el profesor Menton se apegan a esa visión irreverente de la historia – a nivel fronterizo Luis Humberto Crosthwaite sigue estos lineamientos al reconfigurar la imagen típica del conquistador en su texto La luna siempre será un amor difícil (1994)- el caso de Gabriel Trujillo Muñoz ofrece un obstáculo a esa generalización.

     En mi ponencia, principalmente abordaré la siguiente pregunta: ¿Cómo explicar un texto como Conjurados (1999) en el cual Trujillo Muñoz apuesta por un tratamiento de la historia que se opone a esos estipulados por un posmodernismo que duda y cuestiona tanto el pasado?  Según mi lectura, una posible respuesta radica en la figura y el episodio histórico en cuestión y en la vigencia de ambos en la conciencia histórica del público lector.


Carlos Von Son

California State University, San Marcos 

Centralidad alternante en la escritura femenina: La señora Rodríguez y otros mundos

      La novela La señora Rodríguez y otros mundos, de Martha Cerda, provee una visión feminista basada en la cotidianidad y la simpleza de una mujer, pero al mismo tiempo la eleva a una perspectiva central y significativa.  Martha Cerda construye un texto metaficticio que deslinda la frontera entre el cuento y la novela, entre la realidad y la fantasía, entre lo privado y lo público, y provee una representación de la posición fragmentada pero trascendente de la mujer. La bolsa de la señora Rodríguez es una  metáfora del registro femenino, y contiene, además de un sin fin de objetos, sus escritos y memorias que son finalmente rescatados después de su muerte. A través de un estilo lúdico, Martha Cerda logra crear un centro alterno donde la mujer enuncia y desviste de simplicidad a la vida cotidiana de una mujer revelando múltiples posibilidades y mundos complejos. Al mismo tiempo, la novela es una metáfora del proceso escritural al mostrar la similitud entre la construcción narrativa y la construcción de la identidad.


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